Asuntos de México, EEUU y Latinoamérica

Fortalecer relaciones entre EU y México

Riéndonos de nuestra manera de entender las cosas.

Marisa Treviño 
martes, 23 de octubre , 2007 

¿Sabe la gente realmente cuál es la experiencia del inmigrante indocumentado en este país? Aún más importante: ¿acaso les importa?

En una encuesta realizada el mes pasado por Rasmussen Reports, el 59 por ciento de entre 1,200 estadounidenses votantes encuestados, están bajo la certeza de que la sociedad estadounidense es “justa y decente”.

La mayoría de las personas con esta creencia son hombres entre las edades de 30 a 39 años, blancos y republicanos. Irónicamente, o no, es el mismo grupo de edad de algunos que pertenecen a la audiencia del programa de CNN “Lou Dobbs”.

Lou Dobbs, conocido por sus críticas difamatorias en contra de los trabajadores indocumentados, tiene gran éxito entre aquellos que se encuentran entre las edades de 25 a 54 años. De acuerdo al informe del Proyecto para la Excelencia en el Periodismo, conocido como “El estado de los medios de comunicación 2007”, Dobbs mostró tener un aumento de público de 57% entre este grupo de edad, hacia el final del 2006.

Si unimos estas dos informaciones, se nos aclaran las razones por las cuales los estadounidenses convencionales suelen ser excesivamente hostiles en contra de los inmigrantes indocumentados y su apremiante situación o indiferencia.

Aquellos a favor de los inmigrantes indocumentados que intentan contrarrestar el “efecto Dobbs” al igual que la indiferencia tan propagada, están trayendo a la luz las vidas de estos inmigrantes indocumentados, con el fin de que el estadounidense promedio alcance a comprender lo que les está sucediendo: redadas indiscriminadas de inmigrantes en lugares de trabajo, padres separados de sus hijos, una vida bajo amenazas constantes, intimidación y asedio.

Hasta ahora, aquellos que favorecen a los inmigrantes, están teniendo dificultad en crear empatía con este grupo demográfico y en poderles abrir los ojos a un panorama más amplio sobre lo que está sucediendo fuera de su burbuja social.

No obstante, pudiese haber una forma mediante la cual se pueda lograr que este asunto le importe a esta gente, y esta forma pudiera ser algo tan sencillo como ir al cine.

El utilizar el cine para influir en la opinión pública no es algo nuevo. Sólo tenemos que echar un vistazo a la historia del cine en este país, y a los éxitos y beneficios de los documentales de Michael Moore para saberlo.

Sin embargo, cabe la posibilidad de que ese mismo grupo que ve el programa de Lou Dobbs y que están bajo la impresión de que todo es color de rosa en Estados Unidos, no estén dispuestos a pagar dinero por un documental y mucho menos algo de Michael Moore.

Seguramente, hacen cola para ver películas tal como la nueva comedia familiar de Rock conocida como “Game Plan” que obtuvo el primer lugar en la cartelera durante su primer fin de semana de estreno. De hecho, se sabe bien que las comedias venden. La película que llegó a tocar el tema de los inmigrantes indocumentados de una forma cómica es “Un día sin mexicanos”, la cual obtuvo una gran aceptación y una gran audiencia.

La comedia, como bien sabemos mediante los programas diarios “The Daily Show” de Jon Stewart, y “The Colbert Report” de Stephen Colbert, tienen una forma de magnificar las cosas absurdas en nuestras vidas. Hacen burla de ellas al mismo tiempo que nos hace detenernos a pensar sobre ello.
Por lo menos, esta es la esperanza que tiene el cineasta Nathan Jones. Este cineasta veterano que solía enseñar a los estudiantes latinos en la zona sur central de Los Ángeles, decidió escribir un guión para una comedia que resalta específicamente la experiencia del inmigrante indocumentado, tras haber visto que muy poca gente fue a ver el poderoso documental “De Nadie” que trataba acerca de la travesía de los inmigrantes centroamericanos que cruzan la frontera de México.

“Me di cuenta de lo mucho que estos documentales reiteran lo que ya sabemos” escribió Jones en un correo electrónico. “Me di cuenta de que la mejor forma de enviar un mensaje que de hecho pudiese tener un efecto de cambio entre las relaciones latino-estadounidense, es mediante la comedia, y siempre y cuando sea graciosa y dramática, el mensaje quedaría grabado dentro de la misma trama de la película”.

Así que Jones escribió “Me comieron la lengua”, o “Tongue-Tied”. La película trata acerca de un anglo de Arizona perteneciente a la clase media alta, quien se ve involucrado en un accidente automovilístico y cuando se despierta, solamente puede hablar español. La intención de Jones es explorar el efecto que tiene el idioma en el racismo.

Jones alega que la premisa de la historia no es fantasía, sino que en realidad está basada en lo que pudiese suceder cuando existe una lesión en el hemisferio izquierdo del cerebro.

La única parte del proyecto que muestra ser fantasía para Jones, es encontrar a alguien que desee invertir en producir la película.

Solamente ha podido recaudar cerca de $20,000, pero hasta ahora no se ha dado por vencido. Esta siguiendo pistas y soñando en el día en que el público pueda reírse mientras llegan a comprender que la vida no es de reír para los inmigrantes indocumentados de hoy en día.

 
   
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