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Opinión: Los Heroes No Reconocidos de la Comunidad Latina

Por E. J. Rangel, Redactor contribuyente de MATT 
martes, 2 de octubre , 2007 

Pocas comunidades en Estados Unidos tienen una tradición de festejos del Día de la Independencia Mexicana tan gloriosa como la de Dallas, un legado que comenzó hace casi un siglo cuando la primera ola de inmigrantes latinos se estableció en un barrio al que se lo conoció como “Mexico chiquito.”

Pero la festividad anual de Dallas no sería tan memorable sin Catalina Váldez Scott. Aunque fue nacida y criada en Estados Unidos, Váldez Scott ha organizado el evento por 42 años, un record que quizás no sea batido.

“Esta es mi contribución a mi comunidad,” la hija de padres mexicanos que hoy cuenta con 78 años dijo con respecto a su participación. “He estado haciendo esto con la esperanza de preservar nuestra herencia cultural.”

La historia de Váldez Scott es la historia de muchos otros hispanos en Estados Unidos. Nacidos en Estados Unidos o en México, estis voluntarios y líderes cívicos han desempeñado un papel muy importante no solo preservando la cultura mexicana y el idioma español sino siendo un lazo entre ambas naciones y haber hecho El Mes de la Herencia Hispana un evento anual de un gran perfil.

En pocas palabras, son los heroes no reconocidos de la comunidad latina en Estados Unidos, una comunidad que aunque hoy es bastante visible comparado con hace unas décadas, no tiene líderes reconocidos nacionalmente como los que tenía cuando era una minoría invisible.

Hace más de una generacion, por ejemplo, cuando la mayoría de la población estadounidense sabía poco de los mexico-americanos, Cesar Chávez abogaba por los campesinos que querían sindicalizarse; Héctor García empujaba por los derechos civiles; y Henry B. González y Edward Roybal peleaban por la representación política de los latinos. Pero desde entonces ningún latino ha llevado el banderín de los inmigrantes o por todo el grupo como Jesse Jackson y Al Sharpton lo han hecho por los Negros, o como lo hizo Martin Luther King durante el movimiento de los Derechos Civiles.

La falta de líderes latinos es más evidente desde el año pasado cuando cientos de miles de personas se lanzaron a la calle demandando la legalización de los 12 millones de inmigrantes que se cree que encuentran en Estados Unidos sin autorización.

Eso explica porque los presentadores de Univision Jorge Ramos y María Elena Salinas, así como el anfitrión nacional de radio en español Eduardo Sotelo, mejor conocido como Piolín, parecían voceros, aun en la televisión de inglés.

Elvira Arellano, la madre soltera quien por más de un año se refugió en una iglesia de Chicago para no ser deportada a México se convirtió un símbolo del debate sobre la reforma migratoria pero nunca fue líder. Además, ya no es parte del debate porque al abandonar su santuario fue arrestada y enseguida deportada.
 
Han surgido otros con potencial de líder pero en esta época de mucha atención de los medios, sus fallas rápidamente se convierten en un libro abierto y pierden su habilidad para dirigir como sucedió con el alcalde de Los Angeles Antonio Villaraigosa. Su tan discutido divorcio y su relación amorosa tan escandalosa con la reportera de Telemundo Mirthala Salinas dañaron su reputación.

Por otra parte, quizás la falta de un líder nacional es un signo de fuerza porque los latinos representan a muchos intereses y por consiguiente tienen muchas voces. Es difícil imaginar a un cubano-americano como líder de una campaña para legalizar a inmigrantes ilegles o a un mexico-americano dirigiendo un movimiento anti-Castro, o, demandando que Puerto Rico se convierta en un estado de la Unión.

La ausencia de reconocidos líderes latinos será evidente nuevamente si el Congreso toma el tema de la inmigración ilegal otra vez (el Senado recientemente tomo el Dream Act) o, si sucede algo inesperado en el movimiento de pro-legalización de inmigrantes.

Pero mientras que haya otros Váldez Scotts en Chicago, Houston, Los Angeles, San Antonio, Santa Ana, Calif., y en otras comunidades estadounidenses, los latinos tendrán voz. Los voluntarios no solo ayudan a preservar la herencia cultural y lingüística sino promueven mejores relaciones entre Estados Unidos y todo Latinoamérica, no solo México.

Igual de importante, ellos continuaran dirigiendo las batallas contra leyes anti-inmigrantes, particularmente en Farmers Branch en el área de Dallas, en Hazleton, Pa., y en otras comunidades que pasan leyes anti-migratorias duras.

En 1965 Valdéz Scott continuó la labor que Martín Hernández y Trinidad Molina habían hecho desde la década de los 1930s. Esperemos que ella y otros voluntarios pasen la antorcha a una nueva generación de líderes locales igual de comprometidos con la comunidad latina.


 
   
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