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Democracia: Responsabilidad gubernamental y cívica
El Machismo en la política
Por Marisa Treviño, escritora colaboradora de MATT
domingo, 5 de agosto , 2007
Por mucho que a Estados Unidos le guste pensar que existe un mundo de diferencia entre él y sus vecinos del sur en el hemisferio occidental, esto no es del todo cierto.
Ni siquiera un muro puede esconder el hecho de que en ciertos ambientes, Estados Unidos sufre por igual de la indeseable actitud machista.
Tomemos como ejemplo la política. El hecho de que tan solo unas cuantas mujeres se hayan postulado para ocupar altos cargos en este país, o el que las mujeres en el Senado aún siguan siendo menos de 20, sirve de testamento al prevalente sentimiento de la mentalidad de que “las mujeres no deben solicitar estos altos cargos políticos”.
Lo que es igualmente inquietante, es que exista un debate abierto en juego en cuanto a si este país está listo o no para que “el presidente” sea una mujer.
Aunque mucha gente en este país ve la campaña de Hillary Clinton como progresista e incluso revolucionaria, el hecho sigue siendo que Estados Unidos tiene años de retraso en comparación con sus vecinos del sur, cuando se trata de apreciar a las mujeres y nuestra contribución a la política.
Para saber que Estados Unidos tiene aún mucho que recorrer para alcanzarlos, simplemente tenemos que echar un vistazo a la administración de Michele Bachelet en Chile y leer las estadísticas, que demuestran que las mujeres son las responsables de un 38 % de la legislatura de Costa Rica y constituyen un 35% en Argentina y Perú, 25% en Ecuador y un 23% en México, ocupando escaños en las cámaras bajas de los parlamentos de esos países,
Estos hechos también recalcan la triste realidad de que Estados Unidos ocupa el lugar 82 de un total de 181 países (por detrás de 10 países latinoamericanos) en la cantidad de mujeres en la legislatura, según información recopilada por la Unión Inter-Parlamentaria. Cuando se trata de mujeres en busca de altos cargos oficiales en Estados Unidos, existe un verdadero prejuicio mostrado hacia ellas. Una de las fuentes donde este prejuicio emana, son los medios de comunicación.
La Dra. Erika Falk, en su próximo libro “Mujeres para Presidente: Prejuicios de los Medios de Comunicación en Ocho Elecciones,” después de analizar ocho campañas presidenciales de mujeres de 1872 al 2004, encontró que continuamente emerge un patrón de prejuicios en la cobertura por parte de los medios de comunicación.
“En general, el estudio encontró que la prensa tenía prejuicios en contra de mujeres postuladas, que los estereotipos juagaban un papel en la cobertura y de que aún existía poco progreso en la cobertura de medios de comunicación en los 130 años, a pesar de los cambios en los derechos de las mujeres y en sus roles durante ese periodo”, dice Falk.
De acuerdo con la investigación de Falk, la prensa rutinariamente presenta a las candidatas como “inviables, antinaturales e incompetentes, y con frecuencia ignora o menosprecia a las mujeres en vez de reportar sus ideas e intenciones. Otros tratamientos de género en los medios de comunicación incluyen el hacer estereotipos, dar cobertura desequilibrada y la necia presunción de que las candidatas mujeres perderán”.
Dado que la mayoría de la gente solamente tiene los medios de comunicación como fuente única para formar una opinión en cuanto a los candidatos, dicha cobertura no es de buen presagio para las candidatas mujeres. Incluso a la luz de la investigación que apoya la creencia de que las mujeres son más de fiar que los hombres.
De hecho, un estudio realizado por el Banco Mundial, “Corrupción y Mujeres en el Gobierno” concluyó que hay niveles más bajos de corrupción gubernamental cuando existen niveles más altos de participación femenina.
El estudio atribuye esto a que las mujeres cuentan con estándares más altos de comportamiento ético y demuestran estar más preocupadas por el “bien común”.
Como dijo Swanee Hunt, directora del programa Mujeres y Política Pública de la Facultad “Kennedy School of Government” de la Universidad de Harvard, a un grupo de personas en la Tercera Conferencia Internacional de Mujeres por la Paz, “la mujeres políticas tienen menos probabilidades de embolsarse dinero destinado, por ejemplo, para propósitos de educación, debido a que saben que ese dinero beneficia a sus niños al igual que a otros”.
Actualmente, tres mujeres están postuladas para la presidencia de sus países en el hemisferio occidental. Clinton en Estados Unidos, Rigoberta Menchú en Guatemala y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina.
Cada una de las mujeres encara sus desafíos singulares y disfrutan de su propio grupo de apoyo también.
Nadie sabe cuál será el resultado final pero una cosa es cierta: los días de la política machista están contados.
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